Recuerdo las fotografías que tomaba en la noche en la fría loza a los aviones, o aquellas en la playa, qué bien es recordar el aroma del mar, los granos de arena, los pasos de los zapatos buscando el mejor lugar para tomar una foto que quedará por ahí en el computador ó será una pintura o una simple idea.
Extraño el desierto, solo, seco, vacío e inquietante. Detenerse en la carretera y sentir el aroma del desierto y el sol en la cara es una sensación extraña, se disfruta demasiado aunque realmente suena incómodo, pero el calor en la cara y el polvo significa la agitación del cuerpo por dentro, al estar en esas tierras, en esas carreteras erosionadas y solitarias, ya sea en marzo, en diciembre, al desierto le da lo mismo, es un día en cualquier año, en cualquier época.
No tenía idea como empezar esto. Tal vez elegir una cita de algún escritor que me de la gana, la frase de un tema musical de los que puedo estar escuchando, la poesía maldita de algun tipo ó la reflexión de alguna pintura o fotografía. Pero estoy tan aburrido que prefiero matar este domingo escribiendo lo que a lo mejor nadie va a leer y simplemente lo hago por mi entera y pura determinación de escribir cualquier cosa. Ya es algo innato escribir acerca de las fotos que tomo o de los lugares que visito al manejar o viajar, ni siquiera debo pensar en ello, vivo en ello. Estoy sentado pensando si leo nuevamente esto antes de subirlo, pero me da una lata. Lo único que me importa es seguir escuchando esta música antigua pero total, vientos, cuerdas, bajos, baterías, grabaciones antiguas. Y tratar de escribir algo interesante para que esto quede de alguna forma, estructurado, ó cuerdo, tal vez. En fin, esto es como probar una salida de audio, uno, dos, tres. O tomar agua antes de salir a la calle.
Me escribiré nuevamente.
yo si leí!
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